jueves, 4 de octubre de 2012

Te Amo Tanto Que Me Duele Tu Recuerdo

He descubierto el motivo por el que ya no tengo sueños por la noche. Los he ido olvidando porque tú los has abarcado todos. Están en tus manos, en tu voz, en tus ausencias, en tus retornos, en tu nombre y en tu sombra. Están en tu cuerpo, como mis ojos y mis labios y mi locura.

Cuando te vi a la salida de la oficina creí que eras un espejismo, una distorsión del deseo de tenerte a mi lado. Sólo cuando me abrazaste comprendí que a veces la vida nos presta destellos de alegría para hacer soportable este mundo. Y lloré a pesar de tus ruegos. Lloré de tristeza y de felicidad. De tristeza porque ese instante no era algo cotidiano en nuestros días, y de felicidad porque volvía a acariciar tu amor con los dedos.

No puedo explicarte lo que sentí cuando el sufrimiento de estos meses perdía importancia ante el simple hecho de caminar juntos, de sentarnos en una terraza a tomar un refresco, aunque estuviera lloviendo, aunque los demás se asombraran de nuestro comportamiento porque eran incapaces de comprender que no necesitábamos nada más que cruzar nuestras miradas para no mojarnos.  Te amo tanto que me duele tu recuerdo.

¿No podríamos repetir la ilusión? Ya sé que el viaje desde Zimbabwe a España no resulta fácil y es costoso, pero me conformo con verte un fin de semana, un par de días cada dos meses para tener una locura a la que aferrarme. Prométeme que lo intentarás.

Te quiero.

                                                        La Amante Imperfecta.