lunes, 23 de noviembre de 2015

Cerezas sobre laurel blanco


Voy a hablar bajo como las mariposas,
llegaste con ojos de septiembre
cuajada de auroras,
mi voz tenía el cielo alto
y la tarde un túnel sin salida,
qué hermoso sueño –pensé-
llenando de eternidad mi costado.
Soñé o acaso nos soñamos
desnudos de espigas,
olvidando quiénes fuimos, quiénes somos amando,
sin más memoria en la piel
que un aire entre las cañas,
sabías a todos mis silencios.
Y en ese recoger olas
-dichoso el cuerpo que así nace-
hallé de tu boca su leyenda
cerezas sobre laurel blanco
labios desbordando orillas.

No hay muros en la madrugada,  
solo este bello morir
que me ha entregado la vida.