lunes, 21 de marzo de 2016

CIEGOS DEL HAMBRE

POEMAS AL MARGEN
                  
                   7


Solo invierno en sus ojos
a oscuras del cielo que niega.
Somos ciegos, ciegos del hambre
del estruendo de los huesos,
ciegos del dolor del aire.
Duele pensar que su luz es barro
y el barro piel, piel sucia
extenuada, costra ignorada por el aliento
que fue alivio y es tortura
desgarro, desgarro suspendido
ahogado en la voz herida.
Vuestra miseria no interesa a los ciegos del hambre,
ofende esa mirada que pronuncia,
ese lamento que puebla de ecos
las cunetas que no admitís como sepultura.
No hay sitio
ni gesto que cobije.
Un estallido intenso, dilatado, desnudo
que se expande sin límites
hacia un sol -tan escaso de calor-
que hiere.
¿Qué fue de la eternidad?

Duermo despierto, sin eje,
escorado por amaneceres ya muertos,
por los dientes inútiles de una niña
que muerde vientos para creer
que el pánico no es horizonte
sino instante, momento, grito.
El mundo es alarido que agoniza,
vuelves un rostro largo en horrores
y nosotros te fusilamos con silencio,
silencio que seca la carne
que apaga la vida y nos delata.
Cuántos verdugos para el hombre.


Nota: Cerrad las ventanas, ciegos del hambre,
           los refugiados nos acusan por las rendijas.