
Una comedia dirigida con gran acierto y talento por David
Serrano, e interpretada magistralmente por Daniel Muriel. No os dejéis engañar
pensando que es un monólogo aburrido, en esta obra hay muchos personajes,
algunos divertidos, otros tiernos, otros deleznables; pero todos tienen una
peculiaridad: los interpreta el mismo actor. ¡Sorprendente!
Daniel Muriel os hará
reír, os llevará con un vertiginoso ritmo por las ciudades de China en dónde se
fabrican estos diabólicos artilugios, os hará soñar con poseer el último
terminal lanzado al mercado, y después, con breves silencios, con tonos de
intimidad, con ternura, dejará caer la
verdad para que la recoja aquél que no esconde la cabeza para no enterarse de
los problemas. ¿Por qué no os la podéis perder? Porque disfrutaréis con una
clase magistral de Daniel Muriel, inconmensurable, desdoblándose, realizando
con naturalidad cada uno de los personajes que salen en la obra, llevándote,
como en una montaña rusa, hacia lo más alto de la hilaridad, para dejarte caer
con un sencillo silencio. ¡Qué gran trabajo! Y también debéis ir por vuestra
conciencia, por informaros gracias a que Mike Daisey ha tenido el valor de
contar lo que está pasando, por saber cómo nos engañan, aunque sólo sea por
egoísmo ya que, con esta crisis, tengo la sensación de que esa vida de los
trabajadores chinos, es el futuro que quieren para nosotros los llamados
“mercados”.
Agonía y éxtasis de Steve Jobs. Teatro Alfil.
Parece interesante.
ResponderEliminarQuizá, la mejor manera de hacernos reflexionar, de poner el dedo en la llaga, es a través de la risa.
Saludos!