jueves, 16 de mayo de 2013

La Memoria No Juega Limpio


La memoria no juega limpio, carece de reglas y a veces de elegancia, resulta brillante en la brevedad y torpe en la distancia. Es seductora y esquiva en el trato, te sepulta nombres o te resume una mala historia con un gran epitafio.
En sus recovecos he perdido a tres amigos y un agregado, una apendicitis sin curar, una gata de angora y una estrella tan liviana que no inspiraba a ningún enamorado; dos comedias burlescas, una conciencia usada y un paso que jamás me atreví a caminar; ya no recuerdo si era a tu lado.

La memoria no juega limpio, ofrece jirones de cuentos inacabados, restaña heridas de antiguos vicios, incluso acuña sombras para apaciguar el entusiasmo, pero siempre susurra el eco de tu piel en cada orgasmo.

Vieja tahúr, maestra en el engaño, lanza los dados marcados con tus labios y añade tu rostro hasta en sellos certificados. Te refleja en la princesa, en la muchacha que cruza, en la desnudez de una sonrisa o en el color de las cerezas. Habla con tu voz y llora con tu llanto, promete tus promesas pero sólo cumple el quebranto.  

La memoria no juega limpio.