miércoles, 4 de diciembre de 2013

Hay caracoles en el fondo de las nubes



                                                      A Gabo.

Hay caracoles en el fondo de las nubes.
Caracoles hermosos y livianos
como un beso de golondrina
que crean sus propios universos de nácar.
Caracoles que leen sin prisa los mundos
de García Márquez y giran sin pausa
en el bucle eterno de sus palabras:

Yo no vengo a decir un discurso
sino a elogiar la memoria de mis putas tristes
que, conocedoras del amor y otros demonios,
aliviaron mis días en el otoño del patriarca. 
Ya sé que cuando era feliz e indocumentado
como el negro que hizo esperar a los ángeles
aprendí la bendita manía de contar
doce cuentos peregrinos,
pero sufrir cien años de soledad
aguardando el amor en los tiempos del cólera
es crónica de una muerte anunciada.

Hay caracoles en el fondo de las nubes.
Caracoles que construyen el nido de la lluvia
con sílabas tan recientes que, muchas,
aún no han formado palabras.