lunes, 26 de mayo de 2014

¿Dónde está el hombre?


Las miradas vigilan desde las azoteas
cegadas por la altura de su propio muro,
temen el aire
ese aire que levanta el párpado ajeno
ese dolor de la mano que se extiende
con las caricias deshechas.
No sirve evitar el roce
de sus lágrimas con limosnas,
no sirve cambiar los mares al norte
ni cortarles los labios para no oír sus gritos.
¿Dónde está el hombre?
¡Qué fácil confundir al otro con desgracia!
No dobléis el rostro para huir del espejo,
abandonad los túneles de vientos tristes
y crearemos dulces cuellos como violines,
crearemos una tierra sin fatigas
un cielo que no cierre al anochecer
y dos lunas sin mentiras
para que los besos no sean juegos de manos.
Yo sé que estáis ahí.
Hoy también os amo.