martes, 25 de marzo de 2014

Un traje de sombras


Tengo un traje hecho de sombras
para escapar del pesebre
sin que me persigan las gárgolas.
Es tan oscuro como el hambre
y en lugar de botones luce ojos
que cantan a coro lágrimas sin tumba,
un traje que tiene por solapas dos alaridos
que rugen como boca de lobo
para ahuyentar a los guardianes
en las fronteras del miedo.
¿Dónde está Picasso para pintar los horrores?
Quizá se haya puesto su traje de sombras
sin solapas ni botones
y se ha convertido en el grito que nos recuerda
que el tercer mundo siempre fue un anuncio.

Agotado de correr por los tejados sin taladrar nubes
necesito olvidar siglos de llanto,
olvidarlos en ti
sobre ti,
quizá aún pueda ser tan joven 
como tus sueños.