miércoles, 17 de abril de 2013

Siénteme. No Sientas Mi Tristeza


Siénteme. No sientas mi tristeza.

Bajo esta niebla devoradora de futuros, aún me quedan ilusiones tatuadas con antorchas para calmar tu sed en amaneceres que esquivan las noches en celo. Amaneceres desnudos, sin sueños colgando de los secretos; con islas del color de tus besos, con arena de nube y arrecifes de viento; islas donde las sombras sonríen y la felicidad es un espejo, donde la verdad no es un desierto, ni un vacío el silencio; allí el daiquiri se mezcla en los labios, la alegría se sirve sin hielo y amar no es posesivo, es un sentimiento.

Siénteme. No sientas mi tristeza.

No temas un adiós para regalar un te quiero. Deja que te estalle en la boca, juégalo, susúrralo, adormécelo en tus brazos, ríelo, ámalo, arrópalo en tu cuerpo, que el olvido no golpea si tú no niegas los deseos, y cien islas nos aguardan, allí, junto a la palmera donde comienza mi universo.