viernes, 12 de abril de 2013

El Escrache De Tu Mirada


No me molesta el escrache de tu mirada, pero he tirado tanto amor que no me queda ni para una propina. En el casino lo aposté al rojo, ahora entiendo el luto. Me quedó algo suelto y lo perdí jugando con trileras que sabían ocultar la bolita. Cuando me quise dar cuenta me habían desahuciado del amor. Me echaron a la calle con un pasado sin cicatrizar y dos sentimientos abandonados en la papelera de una promesa.

Ya nadie me fía. Ni siquiera yo. El kilo de ternura se ha puesto por las nubes y si te ven con cara de mendigo la retiran del escaparate. Las palabras de cariño son más asequibles pero carecen de pasión y resulta difícil comprender sus intenciones. En el mercado de segunda mano se han agotado las historias con final feliz, y las lágrimas para el fracaso las venden en paquetes de doce, como las uvas en Navidad.

No me molesta el escrache de tu mirada, sino el vacío de los bolsillos llenos de desamor