domingo, 17 de marzo de 2013

No Permitas Que Te Roben El Arco Iris


No sé si leéis alguno de esos periódicos que callan más que cuentan y después pasan el cepillo a la salida de misa, pero aunque no nos lo digan, nos están estafando. El fin de semana pasado me fui a la playa y había desaparecido. Nos han cambiado el mar por un barreño de plástico azul, no es tan profundo pero la gente se conforma porque moja las decepciones y hace olas con los dedos que aún no han empeñado; las montañas que ascendíamos para respirar optimismo nos las han cambiado por un solar que da al cementerio, así nos consolamos por no haber pedido alojamiento en sus cuartos con vistas a la eternidad; y la solidaridad por dos sombras de sospecha contra los que gritan ayuda, más una frase de apoyo a la individualidad.  
Según pude oír cuando volvía de un parque que han privatizado por la mala gestión pública de los bancos con sombra, nos quieren robar hasta lo que ignorábamos que era nuestro: la dignidad. La llevábamos en un bolsillo, envuelta en papel de recortes,  pero nunca la habíamos visto porque sólo disponíamos de tiempo para obedecer y trabajar por encima de nuestras posibilidades.
Después de mucho meditar he llegado a la conclusión de que lo mejor es dárselo todo. Entregadles la nómina del paro, la foto de marinero sin barco de vuestra primera comunión, y los cubitos de hielo con la cara de vuestras amantes que habíais congelado en la memoria. Todo. El deseo que hipotecaste con el matrimonio, la mecedora con reuma y el perfume de Charlize Theron que te echas por la noche para soñarte como ella. ¡Todo! El boleto del euromillón que no te tocó por seis números, la primera caricia que guardaste entre los poemas de Machado, y el collar de perlas falsas que en tu cuello parecen auténticas.  ¡Todo menos el arco iris!  

No permitas que te roben el arco iris. Crucemos el puente que nos tiende a ese mundo de colores y olvidemos esta tierra en blanco y negro que nos propone su ambición. Allí las nubes son limpias como versos en blanco, y la gente lleva sonrisas en los bolsillos para compartir su felicidad, y los besos no necesitan operaciones de estética para parecer de película. Allí la propiedad más valiosa son los sentimientos, y las ventanas se abren hacia las ilusiones, y los árboles te cuentan leyendas de pájaros sin nido. Allí la pasión no es un sueño, y un sueño no es una locura, y una locura no es una enfermedad sino una palabra que te ayuda a olvidar la timidez.

Allí los labios no engañan con la verdad, y el amor se ciñe con ternura a tu cintura.

No permitas que te roben el arco iris.