sábado, 22 de diciembre de 2012


Cuenta una leyenda tibetana que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente:

-¿Por qué la gente se grita cuando está enojada?

Los hombres pensaron unos momentos:

-Porque perdemos la calma -dijo uno-, por eso gritamos.
-Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -preguntó el sabio-. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué le gritas a una persona cuando estás enojado? 

Los hombres dieron algunas respuestas pero ninguna de ellas satisfizo al sabio. Finalmente les explicó:

 -Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar para escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para oírse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego, el sabio preguntó:

-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Y cuando su amor es incondicional, ¿qué ocurre? No hablan, sólo susurran; sólo se miran, eso es todo. Así de cerca están dos personas cuando se aman.

Después dijo:

-Cuando discutan, no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, o llegará un día en que la distancia será tanta que sus corazones no encontrarán el camino de regreso.
                                                                                  
                                                                                        LEYENDA TIBETANA