viernes, 24 de octubre de 2014

Inalcanzable simetría la de nuestros cuerpos



Inalcanzable simetría la de nuestros cuerpos
dices
erguida en la sombra
sin creer en la eternidad de una uva en mi boca.

Yo no siento tu miedo a la luz de otoño
luz que hermosa se abre sin pretexto,
quién dijo que eras ya invierno o ya noche
o ya tormenta en calma,
quién dijo que el sol no me golpea desde tus ojos
o que no quiera entre tus ascuas desnudarme,
quién dijo que amar se conjuga en futuro,
 o que la caricia en el trueno no duerme
después de saberme en tus manos
oscureciendo el deseo con tu voz interminable.

Aun lejana te aguardo
te aguardan mis años todos  
y los tuyos que temes por ser largos de almohada
te aguardo bajo el limonero ebrio de las horas que nos hablan
amando el silencio que levantaste a la palabra
silencio que se desprendió de tus labios
cuando soñaste calmar mi sed mientras negabas el alba.