domingo, 30 de junio de 2013

En El Silencio Del Erizo


De no escuchar mi nombre en tu boca
he olvidado cómo me llamo.
En el silencio del erizo
habito.
En el silencio del erizo
amo.

Cuando duermo guardo las púas
para que no hieran la sombra
que dejaste en mi almohada.
Entrando la noche
me acurruco en su hombro,
en su aroma a jacaranda,
y le leo versos de Neruda
susurrando las palabras.
En los hilos del claroscuro
cruzamos las miradas,
y en el silencio del erizo
ella permanece callada,
a veces le distingo un suspiro,
a veces, el rodar de una lágrima
pero siempre la siento temblar
cuando se aleja la madrugada.
Y si ella no pronuncia mi nombre
¿Qué importa cómo me llamo?

En el silencio del erizo
habito.
En el silencio del erizo
amo.