jueves, 26 de noviembre de 2015

Carne de Estrella



Ay, Teresa, qué lisas las manos que te lloran.
Demasiadas palabras con forma de ataúd
largas de nieve largas de penumbra en los huesos.
Quién pronunció tu nombre como reflejo que no existe
Ella, ella es quien os mira
-desde el murmullo de un firmamento
que se extingue por dulce-
no, no hay aroma en las balas
sólo odio vacío
saliva metálica que no suavizó ninguna lengua
manos que asoman como pájaros aplastados.
No imaginéis guerra –a pesar de la guerra-
ni crespones finísimos en la cabeza que ya respiró,
imaginaos amor –a pesar del amor-
desbrozad de vuestra garganta el grito interminable
y surgirá un tiempo desnudo de días,
la tierra será una idea satisfecha que avanza
carne de estrella que –siempre besada-
nos tocará la frente con el súbito tornado
de una perla entre los dientes.  
Ay, Teresa, cuántos surcos dejó la lluvia en ese nuestro rostro.


TERESA DE CALCUTA: No me llaméis para ir a manifestaciones en contra de la guerra. Llamadme cuando hagáis manifestaciones a favor de la paz.

FOTOGRAFÍA: ELIA VERANO