sábado, 7 de noviembre de 2015

Esa sonrisa que desordena los cielos


Te encontré al final de los inviernos
cuando las sombras se equivocan  
y en las esquinas sólo te sorprenden
                                  recuerdos.

Tú sonreías
-o era una batalla-
con esa sonrisa tuya que desordena los cielos,
no hablamos de olvidar palabras en la almohada
ni de pájaros azules
                                ¡Qué importa!                                                  
El silencio nos daba tantos argumentos
y una luz
y una duda y hojas secas
                                 incluso otra mirada.

Te llamé horizonte 
incapaz de pronunciar más allá de tu nostalgia,
tú pisabas los trópicos
sintiéndome bello en los versos,
y supe que te amaría un instante
un momento
                                toda mi vida.