sábado, 8 de noviembre de 2014

Bajo la estatura de una lágrima




Te amé en un descuido
las mariposas no se acunaban en los bordes de                                                                 [la nieve
pero había gatos azules por los tejados
y cada sombra poseía la locura de las rosas,
nada nos faltaba en el rostro.
Un silencio nos cicatrizaba la piel
con la saliva tierna
de quien decide suicidarse en otros ojos.


Te amé en un descuido
bajo la estatura de una lágrima que te medía un lamento,
en ella leí tu nombre virgen
y supe que sólo existiría
en la luz del cuello insumiso que tentaba el ancho de mi deseo.


Después, tuvimos tanta vida en los labios
que la eternidad se hizo verano
o cisne
o huella en tu ombligo de ésta mi mano férrea
que me deja vendido ante el recuerdo que irrumpe.


Aunque me cueste confesar aquél aire
te amé,
te amé tan hermosa que oscurecías la tarde.