viernes, 8 de noviembre de 2013

Despido tristezas en tu boca


Oscilando entre las huellas de cuando éramos
qué vanas se sospechan las mil y una noches
cuando nosotros fuimos desnudez en todas.

Las noches se asemejaban anchas de brazos,     
igual que una avenida vacía que devora
los amores verticales de las farolas,
tú me orillabas el cuerpo que aún no había sido
y que siempre era, con el deseo siendo puerta.

Qué hermoso despedir tristezas en tu boca.
Qué hermoso deshabitar el ruido del bostezo
y ocupar los pulsos de los astros en tu pecho.
Hicimos hogar en el hueco de un te quiero
tan apretado que cabíamos en un beso,
y ahora, inclinados de años hacia la mañana
qué vanas se sospechan las mil y una noches
cuando somos desnudez en cada mirada.