martes, 12 de abril de 2016

LA LOCURA Y EL ERIZO


POEMAS AL MARGEN

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Estoy tan agotado que me visto de blanco,
que no distingo la cordura de un suicida
del silencio de un fósforo mojado.
¿Los erizos sueñan?
Mi rostro es un acantilado
donde los nombres caen, caen
amputando sentimientos a la altura de las rodillas,
yo les pago con frío, con la morbidez de la carne
que no aguarda respuesta porque ya es playa,
desmiento mi locura con pequeñas flores
que crecen en los senos cuando poso la boca.
¿Los erizos reconocerán tu aroma a jacaranda?
Ya no me lloro ni soy amante a medianoche,
estoy tan lejos que soy viejo
y no me asusta la mirada desde un monóculo,
si tocas mi pecho suena a labios dulces
-pues mi origen fue un sueño-
al calor que un cuerpo retiene  
que jamás será melodía -a veces recuerda a una sonrisa-
Demasiado vidrio en los ojos de un loco.
Te entregué mis manos, tenían tanto mar.

Nota: Amé, después fui erizo.



                                                            FOTOGRAFÍA: Don McCullin
En mi voz