lunes, 8 de febrero de 2016

5 - Poemas al Margen

                  
                 5

La ternura se aleja
en esos oscuros
que la noche sabe,
el sueño es un lamento
un labio que no cierra.
Me apunto con un dedo a la sien
-tirar piedras contra los recuerdos carece de sutileza-
un arma corta para decirte adiós
y liberarme de quien crees que soy.
Las máscaras caen,
airadas
desatando al demonio
o al héroe que jamás fui en ti.
Con la nuca lastimada
deposito un silencio tan viejo
que la memoria mendiga sílabas.

En ésta soledad insostenible
aquello que me habita  
posee un eco,
y aunque se pronuncie con tu nombre
no me basta.

NOTA: La memoria es un camino que no siempre se elige.



Pastel sobre papel encolado a tabla. BLANC I BLAU: GERMÁN ARACIL

lunes, 1 de febrero de 2016

4 - Poemas al margen

                  
                            4


El doctor me concedió un año de vida,
ella quería verme feliz, sin existir en mí,
yo sonreí –en ambos casos-
¿Los búfalos sonríen?
Un año es demasiado tiempo
para que una idea sea aurora,
podría escribir 365 poemas al margen
-al margen de arenas y versos-
ir al mar, no, no, sentirme mar
sin más lumbre que un cielo sin lumbre,
podría jugar a ser dios con mi perra
podría ser dios o un desahuciado arrojado del                                                                   [mundo
-son lo mismo, se alza el telón y sus pies crujen-
Necesito fumar,
el doctor dijo que me estaba matando
le enseñé su fotografía y me regaló un paquete,
es cruelmente hermosa
como una pluma que no necesita vientos
-siempre es más intenso morir en alguien-
y además quiere verme feliz.
Doy una calada con ojos de búfalo
de búfalo sin futuro ni lumbre.
Mi perra no quiere verme feliz,
quiere ser mi felicidad
o mi tristeza o mi boca imitando tormentas.
Tengo que comprarle un búfalo que la consuele
o quizá un collar.
El doctor ignora que morí hace años
la gente me saluda, sí,
y yo contesto por educación, no porque esté vivo.
¿Qué podría hacer siendo feliz sin existir en ella?
[                                                                             ]


Nota: Un año es demasiado tiempo
          incluso para ser feliz o un búfalo sin lumbre.


jueves, 28 de enero de 2016

3 - Poemas al margen


                      3


Hace frío, desde el sillón miro por la ventana,
hilos de niebla descienden por los árboles
somos parte de esos hilos –pienso-
densos hilos formando una madeja de piel.
Una pareja discute en la acera,
ella se detiene con las manos en el rostro
no está viviendo, sólo llora.
Las lágrimas también son hilos.
Abrázala –grito en el tono de un ahogado- abrázala.
Él se aparta un paso, no, dos, vuelve, no se decide
se encoge de hombros y piensa: luego.
¿Qué es luego? Luego no existe.
¿Alguien ha visto los hilos de luego?
La niebla peina su cabeza y solloza como una marioneta
lejos del espacio ocupado por un brazo que no la protege.
¡El amor es ahora, estúpido!
Coge una piedra y la tira contra mi ventana.
Soy el observador, todo ocurre porque yo lo observo.
Bajo la persiana cortando los hilos que nos unen,
desde el sillón miro las rendijas. Hace frío. El cristal no se ha roto.             
                                                                                             

Nota: Somos una idea del universo, ya llegará la primavera.


FOTOGRAFÍA: ROSIE HARDY

martes, 26 de enero de 2016

2 - Poemas al margen

                  
                          2




El tiempo se mide en recuerdos.
Una mujer me mira,
es un instante triste,
vuelco hacia ella un rostro
uno cualquiera,
noto temblor en su pecho
como si ocupara un lugar en su memoria
-elegir el pasado es sentir fiebre en los labios,
agonía en la voz que no llega al mar-
su mente resbala tachando adioses
hasta llegar a la caricia que nunca existió,
de repente sus ojos cantan como hortensias
cuánta soledad revela el pliegue de un párpado.
Escribo una frase y se la doy a leer:
los recuerdos son mentira.
Suelta un aliento tardío
que se pierde en la marea de peatones,
es difícil manejar el tiempo
cuando la tarde se apaga.

No hay luz en la huida,
sigo caminando.


Nota: si sólo eres un recuerdo, no te sientes a tomar café.

jueves, 21 de enero de 2016

POEMAS AL MARGEN

                            1

Necesito arrasar la palabra
con los dedos impares de una mano,
encadenarla al olor de una trenza oscura
mientras contemplo la escasa memoria de un                                                                   [gemido,
luego pensaré, dos puntos, qué sutil fue la noche.
La palabra es un error -un hueco tullido
que ansía rellenarse de voces-
alguien la prolonga más allá de la idea
y forma una mentira un deseo
Amar es invadir todos los límites.

Dadme silencios como ojos de ciervo
con sus heridas sin aire
-cualquier cicatriz aguarda sobrevivir en un labio-
y con mi rostro desposeído de estrategias
habitaré la mirada sin origen.
Yo, que nací pronunciando infinitos,
habré de perderme
en la inclinación de ese cuerpo
donde a veces se detiene la luz.

Terco astrolabio señalando estrellas
cuando ya los mundos carecen de nombres.

lunes, 18 de enero de 2016

Soy nadie


Si la piel no fuera frontera
yo viviría en ese instante
que condensa un labio,
en el equilibrio
-eterno al carecer de sombra-
que ignora la pesadumbre de mi desnudez.
Escucho un murmullo
no estoy solo y lo soy,
un músico altera horizontes
con melodías que nadie tararea,
me gustaría cantarlas pero soy nadie,
me gustaría por la piel del violín
que desconociendo los límites de su soledad
fuerza una sonrisa donde huyen los recuerdos.
Nadie lo agradece y sigo siendo nadie
 -me falta equilibrio en los labios-
el grito también es palabra, grito o sollozo,
todos me miran -menos el músico o el violín-
ninguno me siente -salvo el músico o el violín-
anochece como si existiera otra vida,
voy a ocultarme en tu sueño.  



CUADRO: OSWALDO GUAYASAMIN

domingo, 13 de diciembre de 2015

El pudor de la niebla


A veces sonrío o incluso canto –muy despacio-
pensando en los que no están
y siempre fueron –aquellos-
su nombre agita la lluvia
mientras cuento atardeceres
como trenzas hermosas de asombro.
Son las doce de la noche
hora en que el orgullo se convierte en nostalgia
y la verdad se aleja de uno mismo.
Tenía tanta prisa por amar
que confié en la ambición del olvido,
en el pudor de la niebla
que hace la vida tenue en el párpado
pero irresistible bajo el trazo del lápiz
que nos dibuja el verano desde un aroma,
desde ese piano de palomas negras
que enmudece el caos del tiempo
para vendernos una infancia un cielo
quizá el coraje de una nuez clandestina

Me duele justo en la esquina donde amo.
Qué tarde para respirarte.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Carne de Estrella



Ay, Teresa, qué lisas las manos que te lloran.
Demasiadas palabras con forma de ataúd
largas de nieve largas de penumbra en los huesos.
Quién pronunció tu nombre como reflejo que no existe
Ella, ella es quien os mira
-desde el murmullo de un firmamento
que se extingue por dulce-
no, no hay aroma en las balas
sólo odio vacío
saliva metálica que no suavizó ninguna lengua
manos que asoman como pájaros aplastados.
No imaginéis guerra –a pesar de la guerra-
ni crespones finísimos en la cabeza que ya respiró,
imaginaos amor –a pesar del amor-
desbrozad de vuestra garganta el grito interminable
y surgirá un tiempo desnudo de días,
la tierra será una idea satisfecha que avanza
carne de estrella que –siempre besada-
nos tocará la frente con el súbito tornado
de una perla entre los dientes.  
Ay, Teresa, cuántos surcos dejó la lluvia en ese nuestro rostro.


TERESA DE CALCUTA: No me llaméis para ir a manifestaciones en contra de la guerra. Llamadme cuando hagáis manifestaciones a favor de la paz.

FOTOGRAFÍA: ELIA VERANO

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cerezas sobre laurel blanco


Voy a hablar bajo como las mariposas,
llegaste con ojos de septiembre
cuajada de auroras,
mi voz tenía el cielo alto
y la tarde un túnel sin salida,
qué hermoso sueño –pensé-
llenando de eternidad mi costado.
Soñé o acaso nos soñamos
desnudos de espigas,
olvidando quiénes fuimos, quiénes somos amando,
sin más memoria en la piel
que un aire entre las cañas,
sabías a todos mis silencios.
Y en ese recoger olas
-dichoso el cuerpo que así nace-
hallé de tu boca su leyenda
cerezas sobre laurel blanco
labios desbordando orillas.

No hay muros en la madrugada,  
solo este bello morir
que me ha entregado la vida.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Una mujer a quien amar


Permíteme un asombro
un caracol en el rostro que sorprende
He ahí una mujer a quien amar
-proclama un brillo una sangre
quizá un sueño-
                            Así,
sin acabarse el mundo
mi pecho se abre en lumbres
                          y ama,
abrázame mientras escribo.
¿Qué palabra o cometa
transformará el iceberg más hermoso
en dos cuerpos que nunca se miran desde la espalda?
Dime, mujer a quien amar, pero abrázame
¿qué cristal o acero –mágico por la longitud de un beso-
lucirá esa tibieza de la carne
que un ruiseñor convierte en seda?
Y en este azar -que último presiento-
donde soy tan joven como una flor que delira con sus colores
dime, mujer a quien amar,
si estás pensada para soñar en mis ojos.


sábado, 7 de noviembre de 2015

Esa sonrisa que desordena los cielos


Te encontré al final de los inviernos
cuando las sombras se equivocan  
y en las esquinas sólo te sorprenden
                                  recuerdos.

Tú sonreías
-o era una batalla-
con esa sonrisa tuya que desordena los cielos,
no hablamos de olvidar palabras en la almohada
ni de pájaros azules
                                ¡Qué importa!                                                  
El silencio nos daba tantos argumentos
y una luz
y una duda y hojas secas
                                 incluso otra mirada.

Te llamé horizonte 
incapaz de pronunciar más allá de tu nostalgia,
tú pisabas los trópicos
sintiéndome bello en los versos,
y supe que te amaría un instante
un momento
                                toda mi vida.


martes, 3 de noviembre de 2015

CANTO V - DEL AMOR Y OTROS UNIVERSOS


Observo el silencio,
-desde el imposible no soy mente
ni pensamiento que deja sin noche a las rocas-
soy voz que despierta a los no dormidos.
Ciego ya de raíces
alimento mis manos con lluvia,
no hay cenizas en mi nombre
ni ruiseñores picoteando la cruz de mis brazos,
sólo creo en la verdad
de una mano temblando en mi pecho.

Si amar fuera tan fácil como destruir la tierra
-o sangrar arcoíris
o llenar de centellas la boca del hombre
que hizo de nuestros sueños un violín
para que los océanos despreciaran el mar-
amaríamos sobre el azar de todo naufragio
y las sombras del atardecer serían siluetas  
buscando cielos en la piel del ombligo,
desmesuradas en el torbellino de labios,
hermosas en extremo por el vientre de la madre
que duerme al costado de una caricia
donde cualquier gesto es universo.
Juntos uniríamos esas sílabas que no existen
hasta formar islas casi tan vírgenes
como un verso sin el cobijo de otra nuca. 
Nuestras cinturas de primavera
-siendo ya tahúres con el invierno-
lo colgarían en parasoles alegres como bombillas,
y sembrando de muslos las constelaciones
olvidaríamos el caminar serio de los cocodrilos.
Qué bellas latitudes
en dos cuerpos bebiéndose el diluvio.

Oh, loco poeta sin versos
no te queda luz para otro amanecer,
el reloj sin hora aguarda.

La noche tiembla,
fulminada por la dulce cicatriz de un melocotón
que me hizo amar en defensa propia
-era tanto el ruido de sus galaxias-
Me acojo al Verbo
sin la fatiga de crear auroras,
con el vuelo imperfecto de las golondrinas de oriente
con las líneas de la mano desbocadas
y la ternura de un piano que jamás enterró sus sueños.
Los ojos de niebla avanzan entre amapolas muertas
el eco de su galope me sangra la frente
-es la única melodía que los sordos oímos-
bajo el temor de sus trompetas soy estatua sin memoria
vidas que se suceden sin hallar la voz última
aquella que clamando en el desierto
profetizó que nada posee principio ni fin.

El círculo eterno gira, terco, infinito:
Apagada la fantasía sólo queda un aire,
un aire que no pertenece a ningún labio
ni al viento arrodillado ante las hortensias.



martes, 20 de octubre de 2015

LA SOMBRA DE UN SOMBRERO ROJO



Quizá al olvido le falte sangre
o la curva de una palabra callada
mientras recorta la silueta de aquel rostro
y le coloca un sombrero rojo
para que cante canciones sin noches.
No hay mejilla que resista
la sombra de un sombrero rojo
sin añorar el azar de una boca
en la que sintió labios fusilando sueños,
cuerpos generosos como selvas
empañando espejos,  
su misma carne
sin más abismo que unas piernas cruzadas.
El deseo siempre retiene un pasado,
es fácil confundir eternidad con nieve triste,
con la blancura de esa almohada
que nos recuerda el color de otro brazo.
Quizá al olvido le falte sangre
o que la luz no deja huellas en el silencio.

Tengo tanta memoria
que sólo recuerdo sus manos.


CUADRO: CARLOS LARRACILLA
"MUJER CON SOMBRERO DE CONEJO ROJO"




martes, 22 de septiembre de 2015

La desobediencia de las magnolias


Aprendo a ser desierto
bajo los ojos deshabitados de un jilguero.
Toda la memoria de mi cuerpo cabe en tu boca,
háblame, soy manso de sentimientos
manso entre pájaros impensables
que creen en la desobediencia de las magnolias
como excusa para amarnos.

A este lado del olvido es posible soñar un rostro
un gemido donde apoyar la vida,
a este lado cualquier palabra posee dos dedos de locura,
cómo no sentir aún tus labios
dibujando rastros en mi espalda,
qué fiel la soledad del pubis
atrapado en el roce de una frente que fue beso
infinito en las sienes
acaso caricia sin bordes.
Tras el latido que separa los cuerpos
la tristeza se vuelve más sangre que nunca,
es tan inútil rechazar tu desnudo.

Quizá al jilguero de ojos deshabitados se le olvidó cantar
o que después de ti, sólo nace viento en mis manos.

martes, 8 de septiembre de 2015

Constancia de una mejilla


Amar es siempre o constancia de una mejilla
luz de olivo
sobre estos párpados que sueltos de ríos
miden la tierra desde tu cintura.
Qué ciego el universo
separando con aire las bocas
el instante
el murmullo ya grito
ya alarido del pecho que reclama
ser fiebre, viento o jara,
ser aliento en el aliento que ama.

Amar es sentir que soy tu nombre
y esperar esa mañana.