jueves, 30 de enero de 2014

INVITACIÓN PARA "EN LA VOZ DE TUS BRAZOS HABITO"


Os invito a la presentación de mi libro “En la voz de tus brazos habito
Unos compañeros leerán unas poesías, luego tomaremos un vino por
cortesía de la Editorial y pasaremos un rato agradable. 
Cuento con vosotros. 
Gracias.


Jueve 13 de Febrero a las 19'00
SGAE
C/ Fernando VI, 4
MADRID






martes, 28 de enero de 2014

Las palabras han muerto


No tengo nada que decir.
Las palabras han muerto
entre dos pausas y un verso,
han muerto en la sedición de aquella promesa   
que estalló en luz cuando usábamos la tarde.
Se han colgado en tus manos de olvido
para desvalijar la memoria que lucía soles
como caracolas al costado de tus besos.

Las palabras han muerto
en el hueco de una sombra tan vacía
que sólo soñaba con nieve.
Han sucumbido ante la necesidad de tu piel
ya deshecha en horizontes por la ausencia
y con un golpe de viento, con un horror metálico
se han extirpado tus cicatrices de las rodillas.
Yo creía en ellas, en sus metáforas,
otros creen en las flores
pero su sonrisa es tan fugaz
que la lluvia borra los recuerdos.

Las palabras han muerto
tiritando de amor por tus verbos.



sábado, 25 de enero de 2014

En la voz de tus brazos habito



Ya podéis conseguir mi libro de poesía

“En la voz de tus brazos habito”

Dentro de unos días comunicaré la fecha

de su presentación en Madrid para los que

quieran acompañarme esa tarde y pasar

un rato agradable juntos.

Os dejo el enlace de la Casa del Libro

para quien lo prefiera en formato Ebook.

Gracias por vuestro apoyo.


http://www.casadellibro.com/ebook-en-la-voz-de-tus-brazos-habito-ebook/9788494223914/2254468



jueves, 23 de enero de 2014

Coartada


Amarte es mi coartada para destruir el mundo,
será leve, sutil, con el golpe de una caricia
que surgirá al estrechar tu aire con mis brazos.
Y el amor no será el espasmo del látigo
sino la mirada que cruzaste y fue mía
cuando aún nos quedaban palabras.

Desde ese mar sin heridas que oculta un beso
verás caer el muro donde cuelgan los ríos
y ya no habrá orilla sin arenas,
la noche no tendrá argumentos para estar triste
ni los pájaros excusas para no hacer preguntas.
Sólo ven y mírame a los ojos, es tan sencillo.

Amarte es mi coartada para destruir el mundo.




martes, 21 de enero de 2014

Palabras de abril


Recuerdo una tarde
cuando todo era mío,
el olor de los naranjos
murmuraba en la ventana
y las palabras eran de abril
y abril duraba un año.

Detrás de la inocencia
me dejaba vivir en las manos,
y en la cama deshecha
nombraba al viento
hasta que el viento se hacía aire.

Recuerdo una tarde.
Tú sonreías en mi boca.

domingo, 19 de enero de 2014

En la oquedad del olivo



En la oquedad del olivo
duermen mis noches.
No hay distancias en su silencio.
No hay sollozos que irriten sus hojas
ni agonía en su esfuerzo.
Búscame en su frente dolida
en su color de mañana de invierno,
búscame en el brazo del horizonte
que en sus nudos talla la sospecha
de que al pronunciarte apenas tiemblo.
Sólo tu sueño retiene mi sombra.

Entraste en mis manos con ojos de olivo.
Llórame por seguir amándote.


jueves, 16 de enero de 2014

Del otro lado de vuestros ojos


No soy lo que veis.
Del otro lado de vuestros ojos
soy un niño y no me pesa la luna
ni los veranos que encogen el otoño,
en la paciencia de la lluvia invento espacios
para seguir amando los rostros que no regresan.
Quizá haya muerto tantas veces
que añoro los sentimientos sin reflejo.
Donde nace el silencio crecen mis orillas,
allí se me desatan los ríos
y las piedras, aún calientes por el parto,
me cantan que soy un niño y no me pesa la luna.

Del otro lado de vuestros ojos
os abrazaré con mis palabras
que no serán versos hasta la noche
cuando los mares se imaginan y son más hermosos,
os abrazaré la arruga de esa frente contraída
por ahuyentar el cuerpo que no se recuerda.

Ahora, cerrad los ojos y miradme,
no soy lo que veis.
Qué injusta la mirada ciega que juzga.


sábado, 11 de enero de 2014

Antes fue su nombre


Antes fue su nombre
antes que todas las cosas.
No había memorias
ni sonámbulos
ni poetas.
Los cisnes no doblaban
el cuello hacia la nostalgia,
la niebla no había nacido,
en esa luz sin errores
descifrábamos el amor
en los rincones de la tarde.

Después,
comencé a oír el eco de mis pasos.


jueves, 9 de enero de 2014

domingo, 5 de enero de 2014

Musa


Eres alta como el silencio,
tan alta que mi voz no te halla
en las tempestades del verso.
Qué latido te sangra el corazón.
Qué huellas persigue tu regazo.
En tu busca me entrego al mundo
con gritos de amor en las pupilas,
con una luz que no llega a ser luna
y se deshace en umbrales tan estrechos
como un labio sin dueño.                         
Qué rosa albergará tu nombre.
Qué abrazos te regalarán golondrinas.
Quizá fueran tuyos aquellos senos
que desgarraron mis palabras,
o el arpa de manos sutiles
que tañó melodías en mi espalda,
pero hoy eres alta
tan alta como el silencio.

Exiliado del cielo de tus muslos
todas las mareas son pecado.
Deseo tanto desnudarte en mi boca.



viernes, 3 de enero de 2014

El veneno del amor


Cuando llegué tenía la cabeza sobre un plato de sopa fría. “Mal sitio para meditar” pensé al ver fideos adheridos a su cara sin ninguna muestra de cariño. Era de pelo ralo y cuerpo escaso, aunque sin duda lo que más le escaseaba era la vida; vestía de traje y corbata,  enfrente otro plato con comida sin probar. Todo indicaba que había tenido una cita y, por experiencia, sólo las hay de dos clases: las que acaban mal o las que arregla un divorcio, y él ya no requería de un abogado.  Un compañero me tendió una carta que llevaba en el bolsillo interior de la chaqueta.

“Creo que ha estado envenenándome desde el primer día. Lo sé y no me importa. La amo. Sólo necesito pensar en sus miradas para saber que cada segundo a su lado ha merecido la pena. Cuando nos casamos el sacerdote dijo que debía amarla hasta que la muerte nos separase, se equivocó, la voy a amar incluso en la muerte. Ya falta poco, me siento débil. Sé que por las noches me vigila y deseo que ocurra cuanto antes para no hacerla esperar demasiado. Nunca le gustó esperar”.

Un tic en la mejilla izquierda me hizo girar el cuello con rabia hacia una mujer joven que simulaba estar afligida en un sillón. Era rubia, bella, tan fría y calculadora como un banquero.  
 .- ¿Es usted su mujer? – Suavemente fue levantando sus ojos azules desde mis zapatos hasta cruzarse con mi odio. Comprendí que ese pobre diablo hubiera descendido por ellos al infierno.

.- Soy su hija. Mi madre falleció hace un año.